Julián Acosta Méndez, un testimonio de perseverancia, disciplina y superación
Julián Acosta Méndez, estudiante de Terapia Ocupacional de la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte y destacado para atleta en la categoría T-35, deportistas con Parálisis Cerebral, conquistó dos medallas de oro en los Juegos Para Departamentales 2025, en las pruebas de 100 y 200 metros planos. Su historia, sin embargo, va mucho más allá de los podios, es un testimonio de perseverancia, disciplina y superación. Su condición, una parálisis cerebral espástica que afecta sus miembros inferiores, no ha sido impedimento para destacar en el deporte de alto rendimiento.
Dividir su tiempo entre los entrenamientos, los cuales realiza en doble jornada, y los compromisos académicos no ha sido fácil. Sin embargo, gracias a la flexibilidad que le ha brindado su programa académico y el valioso apoyo de su coordinadora, Diana Ximena Martínez, ha permitido que pueda prepararse con altos estándares para las competencias de más alto nivel. Sus entrenadores, Alonso Mina y Dora Barreto, también han sido pilares fundamentales en su proceso, ambos egresados de la Escuela Nacional del Deporte y quienes lo han acompañado desde sus primeros pasos en el atletismo paralímpico.
La historia de Julián en el deporte comenzó casi por casualidad. Criado en Buenaventura, entrenaba fútbol convencional sin que su familia identificara completamente su condición. Un día, durante una caracterización liderada por Indervalle, el Comité Paralímpico y el IPC de Alemania, fue “descubierto” por los metodólogos mientras entrenaba en el polideportivo del barrio El Cristal. “Mi mamá siempre me trató como un niño normal, no sabía del todo sobre mi discapacidad. Ese día, después de la charla, todo cambió”. Manifestó Julián.
Poco después fue convocado a la Selección Valle de Fútbol PC, donde, a pesar de su corta edad, compitió con adultos. Fue allí donde le recomendaron hacer atletismo para mejorar su coordinación. Sin saberlo, ese consejo lo llevaría a encontrar su verdadera pasión. Con apenas 15 años ganó su primera medalla de oro en un Open en Ecuador. Luego vinieron competencias en Brasil, un Mundial Juvenil, un Panamericano, y la certeza de que había encontrado su camino.
La historia de Julián no estaría completa sin mencionar el apoyo incondicional de su familia, sus papás que han estado acompañándolo en sus terapias y su todo su proceso médico. Hoy, además de sus logros deportivos, Julián se prepara profesionalmente con el objetivo de impactar a otros. Su decisión de estudiar Terapia Ocupacional está inspirada en su propia experiencia de vida. Cuenta que: “Cuando era pequeño me tocó terapia de marcha, de habla, de estabilidad… eso me marcó. Primero quise estudiar fisioterapia, pero recordé todo lo vivido con terapia ocupacional y decidí seguir ese camino”.
De cara al futuro, sueña con internacionalizarse, compartir sus aprendizajes, impactar la sociedad, dejar un importante legado desde su experiencia y formación. Julián Acosta Méndez es mucho más que un atleta con medallas, es un ejemplo de resiliencia, inspiración y esperanza para todos aquellos que creen que los límites existen sólo para ser superados.