Andrés Mosquera: una “Máquina” lanzando el disco, Juegos Paralímpicos 2024
Foto: Cortesía Andrés Mosquera
Egresado del programa Tecnología en Deporte de la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte
El camino hacia París 2024 empezó en la Escuela Nacional del Deporte
Por: Rodrigo Bravo
Docente Especialización Periodismo Deportivo,
Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte
Miembro del Centro de Estudio Olímpicos, IU END
En la ruta paralímpica hacia París 2024, Andrés Mosquera enfrentó dos operaciones que pusieron en riesgo su participación. La primera fue por la ruptura del bíceps en su brazo de lanzamiento, y la segunda, relacionada con su salud general, que ocurrió justo antes de los Juegos Nacionales de este año. “Reponerme de ambas intervenciones en tan corto tiempo, con París 2024 a la vista, demostró cuán deseoso estaba de cumplir mis sueños; y con la ayuda de mis entrenadores, del equipo de apoyo de INDERVALLE y de todas las personas que siempre han estado ahí apoyándome, logré llegar al Grand Prix de París 2024, donde conseguí la marca para clasificar a los Paralímpicos de este año”, comenta Andrés.
Los sueños, ya sea en el deporte o en cualquier actividad de la vida, deben estar acompañados de disciplina, compromiso y constancia. Para Andrés, este conjunto de valores es fundamental para alcanzar lo que desea: “Aunque las cosas parezcan imposibles, si uno confía en esos tres ingredientes, siempre se puede llegar”.
“Llegué en 2016 a la Escuela Nacional del Deporte, donde mientras estudiaba, compartía mi tiempo con la práctica del baloncesto a nivel universitario. Inicialmente, fue la profesora Sandra Carvajal quien me invitó a ser parte del equipo; y cuando no estaba en un salón de clases o en la práctica de baloncesto, me iba a la pista del Grajales a ver atletismo. Fue entonces cuando el profesor Freyman Arias, también egresado de la Escuela, se acercó, y quizá por mi contextura y biotipo, me dijo: ‘Yo creo que tú puedes hacer lanzamiento’. Me invitó a las prácticas, me gustó, y así comenzó mi relación con el atletismo”, recuerda Andrés.
Han sido ocho años recorriendo un camino que inició en la Escuela Nacional del Deporte y que ahora lo tiene en la antesala de los Juegos de París. “Ocho años viviendo la Filosofía Olímpica, alternando entre el baloncesto en la Escuela y el lanzamiento en la pista. De repente, soy campeón nacional y estoy en la escena mundial. Con ganas, empeño y compromiso, me encontré lanzando al lado de los mejores del mundo”.
Paralelo a competir a nivel mundial, sus entrenamientos son una constante. Andrés asiste a ellos en bicicleta, y cuando pasa por los sitios donde la gente lo ve todos los días, sabiendo que se prepara al más alto nivel, se acercan y aprecian que se mantenga cercano. “Son testigos de mi compromiso y disciplina, y lo valoran. Me gusta, y es mi responsabilidad, dar algo a la sociedad desde el paraatletismo hacia los demás. Posiblemente, ellos pueden proyectar eso que doy hacia alguna área de sus vidas”, concluye.
EL DATO DEPORTIVO
Por: María Claudia Arbeláez Garces
Unidad de Comunicaciones
Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte
La historia de Andrés Felipe Mosquera Neira comienza en las canchas de baloncesto en Antioquia, pero tuvo un cambio significativo cuando se trasladó a Cali a estudiar en la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte, donde el egresado y entrenador de Para Atletismo de Campo, Freiman Arias lo descubrió.
Mosquera quien nació con una discapacidad física congénita que lo ha llevado a entrar en la categoría de Lanzamiento de Disco en la categoría unificada F44-F64, que son atletas con movimiento moderadamente limitado de la parte inferior de una pierna o de ambas piernas, o la ausencia de una extremidad por debajo de la rodilla.
En sus inicios empezó a lanzar 30 metros, pero con el paso del tiempo se ha consagrado con una de las tres mejores marcas del mundo, lo que lo ha llevado a ser campeón nacional, y en el último Grand Prix en París obtuvo una marca de 58.45, la cual le dio el cupo para los Juegos Paralímpicos 2024.